30 de julio de 2006

Segunda Tenida Blanca sobre Giordano Bruno

Con una importante asistencia, el viernes 28 de julio de 2006 se celebró la Segunda Tenida Blanca sobre Giordano Bruno. En esta ocasión, la disertación estuvo a cargo del historiador, escritor y guionista Eduardo Callaey.
Para descargar el audio de la conferencia, por favor haga click aquí. La clave solicitada para la descarga es "giordano". La demora en la descarga del archivo depende de la velocidad de su conexión.



14 de julio de 2006

Giordano Bruno: entre el cielo y el infierno, el desafío de la razón


La Respetable Logia Giordano Bruno No. 38 invita a los QQ:. HH:. de la Obediencia a participar de la segunda Tenida Blanca, abierta a todo público, referida a quien da nombre a la misma.

Título: "Giordano Bruno: entre el cielo y el infierno, el desafío de la razón".

La disertación estará a cargo del historiador, escritor y guionista Eduardo Callaey.

Esta Tenida tendrá lugar en la Sede de la Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones - Tte. Gral. J. D. Perón 1242 (Ciudad de Buenos Aires) - el día viernes 28 de Julio a las 19.30 horas. La entrada es libre y gratuita.

La primera Tenida Blanca sobre Giordano Bruno tuvo lugar el dia miércoles 28 de Junio próximo pasado, en el Gran Templo de la Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones. Su título fue: "Giordano Bruno: Un pensador del Siglo XVI, con ideas para el Siglo XXI". La concurrencia superó las cien personas.


Adjuntamos una pequeña biografía sobre Giordano Bruno.

A la espera de vernos honrados por vuestra asistencia, los saludamos con un T:. A:. F:.

20 de mayo de 2006

Giordano Bruno: Un pensador del Siglo XVI, con ideas para el Siglo XXI


La Respetable Logia Giordano Bruno No. 38 invita a los QQ:. HH:. de la Obediencia a participar de una Tenida Blanca, con asistencia de damas y huéspedes.
Título: "Giordano Bruno: Un pensador del Siglo XVI, con ideas para el siglo XXI".
La disertación estará a cargo del Q:. H:. Jorge Buratti.
Esta Tenida tendrá lugar en la Sede de la Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones - Tte. Gral. J. D. Perón 1242 (Ciudad de Buenos Aires) - el día miércoles 28 de Junio a las 19.30 horas. La entrada es libre y gratuita.
Adjuntamos una pequeña biografía sobre Giordano Bruno.
A la espera de vernos honrados por vuestra asistencia, los saludan con un T:. A:. F:.
F. A., Secretario
M. C., V:. M:.

14 de marzo de 2006

Giordano Bruno, "El Nolano"

Para poder narrar a grandes rasgos los hechos más importantes de la vida y de la muerte de Giordano Bruno, como mínimo tenemos que tener bien en claro estas cuatro palabras, que sin dudas, en el transcurso de su vida, serán muy importantes.

1. MÁRTIR: Persona que muere o sufre en defensa de su creencia o convicciones.
2. HEREJE: Cristiano que en materia de fe, se opone a lo que propone la Iglesia.
3. INQUISICIÓN: Tribunal eclesiástico que se estableció en algunas naciones, con el objeto de inquirir y castigar los delitos contra la fe.
4. HÉROE: El que lleva a cabo una acción heroica.

Antes de comenzar, les aclaro, que he tomado la información de diversos Sitios Web, y trataré en lo posible, resumir escuetamente los hechos más relevantes, que a mi humilde entender, nos darán una idea concreta de quien fue Giordano Bruno.

Datos Personales.

Su verdadero nombre era Filippo Bruno; él cambia su nombre de pila “Filippo” por el de Giordano. Nació por el año 1548 en la ciudad de Nola, Italia, muy cerca de Nápoles; murió el 17 de febrero de 1600, quemado en la hoguera por la “Santa Inquisición”, en Campo dei Fiori, Roma, a la edad de 51 o 52 años, acusado de herejía.

En la actualidad, Bruno es un paradigma de la rebelión frente al dogma, un adalid de la libertad de pensar, un connotado filósofo, teólogo, matemático, poeta, un sorprendente astrónomo sin instrumentos y mártir.

Cómo era.

Tenemos que situarnos en la época de la Europa Renacentista del siglo XVI, por los años 1548-1600, y razonar donde Bruno pudo adquirir el conocimiento trascendente que logró y cuya metafísica y cosmología, lo ubicaron sin dudas, en la actualidad, como uno de los grandes del pensamiento humano.

Defendió la idea de Copérnico, en el sentido que no era el Sol el que giraba en torno de la Tierra, si no que ésta lo hacía en torno del Sol.

Decía: Existe un Universo infinito, con muchos infinitos, en el que las estrellas, fijas, no lo están en absoluto. Hay innumerables soles, con un sin número de tierras que giran alrededor de dichos soles. Estos planetas, no son visibles porque las estrellas se hallan a enormes distancias de nosotros y debe haber, en nuestro sistema solar, otros planetas no visibles. Debe haber un infinito número de seres, moralmente imperfectos y otros más perfectos, habitando la infinitud de mundos.

En uno de sus libros llamado “El Fastidio”, Giordano hace comentarios sobre su permanencia, como novicio, en un convento de monjes dominicos. En Nápoles, donde escribe una estremecedora acusación contra la Iglesia, dice: “Usted verá, arrebatos de carteristas, ardides de tramposos y empresas de granujas, en una entremezclada confusión, también deliciosa repulsión, dulces amargos, decisiones absurdas, fe confundida y esperanzas lisiadas, caridades de tacaños, jueces nobles y serios, para con los asuntos de otros hombres, con poca verdad en los propios, mujeres viriles, hombres afeminados y voces de astucia, no de misericordia, de modo que el que más cree, es más engañado y por todas partes, el amor al oro”. La Santa Verdad, no debe ser avasallada, por la Santa Ignorancia.

Estudió a Copérnico, eliminando de la teoría copernicana el fallido concepto del cosmos finito, cerrado por una esfera de estrellas inmóviles. Expresó que el Sol no esta inmóvil, ni es el centro del Universo. Fundamentó la reencarnación y la existencia de un espíritu universal, principio de la vida y que cómo sustancia anímica se halla en todas las cosas, sin excepción, y constituye el principio motor de las mismas.

También decía: La unión espiritual con Dios, solo puede realizarse en la contemplación de la verdad, siendo la “Santa Ignorancia” el obstáculo y enemiga declarada de toda investigación de la verdad.

En esos años, la cristiandad estaba en plena crisis. La Iglesia se dividió en pedazos y en pocos años, Lutero, Calvino, Enrique VIII, separaron naciones enteras de Roma. Estallan las así llamadas “guerras de religión”. La iglesia católica responde a la forma protestante con el Concilio de Trento, que trajo renovación espiritual.

Giordano nace en un tiempo en el que el pluralismo de las ideas, era con frecuencia, sinónimo de guerra entre pueblos. Su destino estaba marcado desde sus inicios, por la soledad. Pierde a sus padres siendo muy pequeño. A los 17 años entra en un convento dominico, estudia la filosofía oficial de Aristóteles y la Teología de Santo Tomás. Ayudado por su extraordinaria memoria y su viva inteligencia, se convierte en un hombre de mucha cultura, que añadido a una personalidad fuerte y aguda, aunque de espíritu atormentado, pronto es blanco de severas críticas. Diez años más tarde, debe abandonar la Orden por conflictos con sus superiores, iniciando así una vida solitaria y errante, sospechado de herejía. Comienza a andar por Europa, se va al norte de Italia, luego a Suiza, Francia, Alemania, Inglaterra. Donde quiera que llegue, es primero admirado, después ridiculizado y luego odiado y expulsado. Hombre de una memoria extraordinaria, de un ingenio fascinante, rompe con todos los esquemas de la época, ya que no pertenecía a ninguna escuela.

Genial e irreverente, consideraba a los monjes como “santos burros”. Para él, las religiones no eran más que un conjunto de supersticiones útiles, para tener bajo control a los pueblos ignorantes. Consideraba a Jesús como a una especie de mago, a la eucaristía como a una blasfemia, ve en todas las cosas el latido de un alma universal. Así abandona al cristianismo. También lo excomulgan los calvinistas y luteranos. Se entrega a la magia, alejándose de la ciencia experimental de Galileo.

Ciertamente, puede ser considerado como uno de los padres del relativismo. No solo va más allá del sistema Ptolomeico geocéntrico, que entonces imperaba, si no que va más allá del mismo Copérnico y su heliocentrismo: el mundo es infinito, grita, y el centro, soy yo.

Como llega a su final.

En 1591 Bruno vuelve a Italia, específicamente a Venecia, invitado por Zuane Mocenigo, para educar a su aristocracia en mnemotecnia. Después de un tiempo, Mocenigo, tras haber escuchado de boca de Bruno, sus pensamientos acerca de la Iglesia y del Universo, lo denuncia a la “Santa Inquisición”. Fue arrestado el 23 de mayo de 1592 en Venecia. Fue interrogado sobre sus trabajos teológicos y filosóficos y el 27 de enero del 1593, entregado a la Inquisición en Roma, por petición directa del entonces Nuncio Papal Taverna, actuando en el nombre del Papa Clemente VIII.

En Roma lo interrogaron durante 7 años sobre aspectos de su vida, sus opiniones filosóficas y teológicas. El 15 de febrero del 1599, lo condenaron culpable de ocho actos específicos de herejía, los que la Iglesia no ha revelado hasta nuestros días.

Según algunos documentos, fue procesado por sus opiniones ateas y por la publicación de su libro “La expulsión de la bestia triunfante”. El 20 de enero del 1600, la inquisición entregó su veredicto: muerte en la hoguera por herejía. Prohibiendo, todo lo por él mencionado, sus libros, y sus escritos de cualquier índole, siendo quemados públicamente en la plaza de San Pedro. Cuando Bruno escuchó su sentencia, exclamó: “Quizás ustedes, que pronuncian mi sentencia, tienen más miedo que yo, que la recibo”.

El inquisidor de este proceso fue el teólogo Roberto Belarmino. De esta manera, el 17 de febrero del 1600, fue muerto en la hoguera, en el Campo dei Fiori. Hoy hay una plaza y en el 1600 un campo de flores silvestres, hoy hay una estatua en su honor inaugurada el 9 de junio del 1889 por académicos y alumnos de la Universidad de Roma, con esta inscripción: A Giordano Bruno, el siglo que él anticipó, en Roma, donde fue quemado en la Pira.

¿Qué podríamos agregar después de 406 años de su muerte? La luz actual nos señala que se lo condenó simplemente por el delito de pensar y pensar bien, dejando mal parado al intransigente y sectario dogma, que en el nombre de Cristo, quien vino en su luz a hermanarnos, a tantos otros, dio cruel muerte.

Hay muchísimas cosas más de la vida de Giordano y mucho más también después de su muerte, pero creo haber resumido su vida, su difícil y controversial vida.

Giordano, antes de su muerte, se dedicó a escribir poemas; no todos terminaron en cenizas. Quiero rescatar alguno de sus pasajes. Dice: “Mucho he luchado, pensé que podía ganar, pero el destino y la naturaleza, sofocaron mis meditaciones y esfuerzos, pero ya es algo estar en el campo de batalla, porque ganar, depende mucho de la suerte, pero hice cuanto pude y no creo que nadie en las generaciones futuras lo niegue, no temí a la muerte, nunca me rendí a nadie, en lugar de una vida cobarde, elegí una muerte valiente”. Giordano, a 8 días de su muerte, terminó un poema de esta manera.

Y entró sereno en la brasa
lúcido entre las ávidas llamas
toda época está en retroceso
y todo presente es pasado devorado en el futuro.
Aquel 9 de febrero del 1600 también.

Giordano Bruno, poeta,
loco, y filósofo, que en la duda encontró su verdad
nació para todos y yo nací con él.
Yo soy Giordano Bruno.

Giordano Bruno


Biografía de Giordano Bruno

Giordano Bruno (1548-1600). Por John Kessler (traducido por Pablo Flores).

En el año 1548 nació un niño italiano en el pequeño pueblo de Nola, no lejos del Vesubio, al que le dieron por nombre Giordano Bruno. Aunque pasó la mayor parte de su vida en países hostiles y extranjeros, volvió a su hogar al fin de sus viajes y después de haber escrito casi veinte libros.

Cuando tenía trece años comenzó a ir a la escuela en el Monasterio de San Domingo. Era un lugar famoso. Tomás de Aquino, él también un dominico, había vivido y enseñado allí. En pocos años Bruno se hizo sacerdote dominico.

No pasó mucho tiempo antes de que los monjes de San Domingo comenzaran a aprender algunas cosas sobre el extraordinario entusiasmo de su joven colega. Era franco, abierto y para nada reticente. No pasó mucho antes de meterse en problemas. Era evidente que a este muchacho no se le podía forzar a encajar en la rutina dominica. Una de las primeras cosas que un estudiante debe aprender es dar al maestro las respuestas que el maestro quiere. El maestro promedio es el preservador de los antiguos hitos. Los estudiantes son su audiencia. Aplauden, pero no deben innovar. Deben aprender a trabajar y a esperar. No fue la conducta de Bruno sino sus opiniones lo que lo metió en problemas.

Huyó de la escuela, de su pueblo natal, de su propio país, y trató de encontrar entre extraños y extranjeros un ambiente que congeniara con su integridad intelectual, que no encontraba en su hogar. Es difícil no ponerse sentimental acerca de Bruno. Era un hombre sin patria y, al final, sin iglesia.

A Bruno le interesaba la naturaleza de las ideas. Aunque el nombre no se había inventado aún, sería perfectamente apropiado nominar a Bruno como epistemólogo, o como un pionero de la semántica. Toma su materia prima de la mente humana.

Es un hecho interesante que aquí, al cierre del siglo XVI, un hombre, encerrado por todos los lados por la autoridad de la tradición clerical, haga lo que puede considerarse un recorrido filosófico del mundo que la ciencia de la época estaba revelando. Es particularmente interesante porque sólo en el siglo XX se ha vuelto de nuevo popular el hábito de esta clase de especulación. Bruno vivió en un período en que la filosofía se había divorciado de la ciencia. Quizá sería mejor decir que la ciencia se había divorciado de la filosofía. Los científicos se sentían demasiado fascinados por sus nuevos juguetes como para molestarse con la filosofía. Empezaban a ocupar su tiempo con telescopios y microscopios y recipientes de productos químicos.

En 1581 Bruno fue a París y comenzó a dar conferencias sobre filosofía. No era poco común que los académicos vagaran de aquí para allá. Hizo contactos fácilmente y logró interesar a todos los grupos con los que se contactó con el fuego de sus ideas. Su reputación llegó a oídos del rey Enrique III, quien sintió curiosidad acerca de esta nueva atracción filosófica. Enrique III tenía curiosidad por averiguar si el arte de Bruno era el del mago o el del hechicero. Bruno se había hecho una reputación como mago que podía inspirar una mayor retención de memoria. Bruno satisfizo al rey mostrándole que su sistema se basaba en el conocimiento organizado. Él encontró un patrón en Enrique III, lo cual tuvo mucho que ver con el éxito de su corta carrera en París.

Fue alrededor de esta época que una de las primeras obras de Bruno fue publicada, “De Umbras Idearum” (Las Sombras de las Ideas) al cual le siguió prontamente “Ars Memoriae” (El Arte de la Memoria). En estos libros mantenía que las ideas son sólo sombras de la verdad. La idea era extremadamente novedosa en ese momento. En el mismo año produjo otro libro: "Breve Arquitectura del Arte de Lull" con su "Compleción". Ramón Lull había tratado de probar los dogmas de la iglesia por medio de la razón humana. Bruno niega el valor de tal esfuerzo mental. Señala que el cristianismo es enteramente irracional, que es contrario a la filosofía y que está en desacuerdo con otras religiones. Observa que lo aceptamos por la fe; que la revelación, como se la llama, no tiene base científica.

En su cuarta obra elige a la hechicera homérica Circe, que convertía a los hombres en bestias, y hace que Circe discuta con su doncella un tipo de error que representa cada bestia. El libro “Cantus Circaeus” (El encantamiento de Circe) muestra a Bruno trabajando con el principio de asociación de ideas, y cuestionando continuamente el valor de los métodos tradicionales de conocimiento.

En el año 1582, a la edad de 34 años, escribió una obra, “Il Candelaio” (El Candelero). Muestra a un hacedor de velas que trabaja con sebo y grasa y luego tiene que salir a vender su mercancía a los gritos: "Contempla en la vela que lleva este candelero, a quien doy a luz, aquello que clarificará ciertas sombras de ideas... No hace falta que te instruya en mi creencia. El tiempo todo lo da y todo lo quita; todo cambia pero nada perece. Uno solo es inmutable, eterno y dura para siempre, uno y el mismo consigo mismo. Con esta filosofía mi espíritu crece, mi mente se expande. Por ello, no importa cuán oscura sea la noche, espero el alba, y aquéllos que viven en el día esperan la noche. Por tanto, regocíjate, y mantente íntegro, si puedes, y devuelve amor por amor."

Llegó un momento en que la novedad de Bruno se desgastó en Francia, y sintió que era hora de seguir adelante. Fue a Inglaterra a comenzar de nuevo y a encontrar una nueva audiencia. No logró hacer contacto académico con Oxford. Oxford, como otras universidades europeas de la época, rendía reverencia académica a la autoridad de Aristóteles. Mucho se ha escrito sobre cómo la Edad Media fue estrangulada por la mano muerta de Aristóteles. No eran los métodos de Aristóteles ni la mente capaz de Aristóteles lo que se cuestionaba sino la autoridad de Aristóteles. Una cosa debía ser creída porque Aristóteles la había dicho. Era parte del método de Bruno el objetar, a su manera enérgica, a que se lo obligase a uno a tragarse sin protestar ciertas afirmaciones porque Aristóteles las hubiera hecho, cuando eran obviamente diferentes a la experiencia en vivo de los sentidos que la ciencia estaba produciendo.

En su obra " La Cena del Miércoles de Cenizas", la historia de una cena privada con invitados ingleses, Bruno difunde la doctrina copernicana. Se le había ofrecido al mundo una nueva astronomía de la cual la gente se reía porque estaba en desacuerdo con las enseñanzas de Aristóteles. Bruno llevaba adelante una entusiasta propaganda con ánimo de pelea. Entre los años 1582 y 1592 no había apenas ningún maestro en Europa que difundiese persistente, abierta y activamente las nuevas sobre el universo que Copérnico había dibujado, excepto Giordano Bruno. Un poco más tarde, otro personaje aún más famoso iba a hacerse cargo de la tarea: Galileo Galilei.

Galileo nunca conoció a Bruno en persona y no lo menciona en sus obras, aunque debe haber leído algunas de ellas. No podemos culpar a Galileo por ser suficientemente diplomático y evitar la mención de un hereje reconocido. Galileo ha sido criticado con frecuencia porque, ante sus propias dificultades, se inclinó por su seguridad personal. Demandamos mucho de nuestros héroes.

Mientras estaba en Inglaterra, Bruno tuvo una audiencia personal con la reina Isabel. Escribió sobre ella a la manera superlativa de su época, llamándola diva, Monarca Protestante, sagrada, divina, las mismas exactas palabras que usó para Su Muy Cristiana Majestad y Cabeza del Sagrado Imperio Romano. Esto fue usado contra él cuando fue llevado más tarde a juicio como ateo, infiel y hereje. La reina Isabel no tuvo una muy alta opinión de Bruno. Lo vio como salvaje, radical, subversivo y peligroso. Bruno encontró a los ingleses bastante burdos.

Bruno no tenía un lugar seguro en las comunidades religiosas protestantes ni en las católicas romanas. Llevó a cabo su lucha contra terribles obstáculos.

Había vivido en Suiza y Francia, y ahora estaba en Inglaterra, y se fue de allí a Alemania. Traducía libros, leía pruebas de imprenta, y reunía grupos y daba conferencias sobre cualquier cosa que surgiera de ellos. No requiere mucha imaginación hacerse la imagen de un hombre que remendaba sus propias ropas, que con frecuencia pasaba frío y hambre e iba desaliñado. Sólo hay unas pocas cosas que sepamos de Bruno con gran certidumbre, y estos hechos son las ideas que dejó atrás en sus libros prácticamente olvidados, la literatura de contrabando de su época. Después de veinte años en el exilio nos lo imaginamos alienado, ansioso de oír el sonido de su propia lengua y de tener la compañía de sus compatriotas. Pero siguió escribiendo libros. En su libro “De Causa, principio et uno” (Sobre la Causa, el Principio y la Unidad) encontramos frases proféticas:

"Todo este orbe, esta estrella, no estando sujeta a la muerte, y siendo imposibles la disolución y la aniquilación en la Naturaleza, de tanto en tanto se renueva a sí mismo cambiando y alterando todas sus partes. No hay un arriba o abajo absolutos, como enseñó Aristóteles; ninguna posición absoluta en el espacio; sino que la posición de un cuerpo es relativa a las de los otros cuerpos. En todos lados hay un incesante cambio relativo de posición a través del universo, y el observador siempre está en el centro."

Sus otras obras fueron "El Infinito, el Universo y sus Mundos", "El Transporte de las Almas Intrépidas", y la "Cábala del Garañón como Pegaso con la Adición del Asno de Cilene", una discusión irónica sobre las pretensiones de la superstición. Este "asno", dice Bruno, se lo encuentra en todos lados, no sólo en la iglesia sino en las cortes de ley e incluso en los colegios. En su libro " La Expulsión de la Bestia Triunfante ", ataca la pedantería que encuentra en las culturas católica y protestante. En otro libro, " La Hoja Trifoliada y la Medida de las Tres Ciencias Especulativas y el Principio de Muchas Artes Prácticas", encontramos una discusión sobre un tema que iba a ser tomado en un siglo posterior por el filósofo francés Descartes. El libro fue escrito cinco años antes de que naciera Descartes, y en él se dice: "Aquél a quien le inquiete la filosofía debe ponerse a trabajar poniendo todas las cosas en duda".

También escribió "De la Unidad, la Cantidad y la Forma ", y otra obra "Sobre las Imágenes, Signos e Ideas", como así también "Sobre lo Inmenso e Innumerable", "Exposición de los Treinta Sellos" y "Lista de Términos Metafísicos para Comenzar el Estudio de la Lógica y la Filosofía". Su título más interesante es "Ciento Sesenta Artículos Dirigidos Contra los Matemáticos y Filósofos de la Época". Una de sus últimas obras, "Las Ataduras de la Especie ", quedó sin terminar.

Es fácil hacerse una impresión de la reputación que Bruno se había creado hacia el año 1582 en las mentes de las autoridades clericales de Europa meridional. Había escrito sobre un universo infinito que no había dejado lugar para aquella otra concepción infinita mayor que se llama Dios. No podía concebir que Dios y la naturaleza pudiesen ser entidades separadas y distintas como lo enseñaba el Génesis, como lo enseñaba la Iglesia, y como lo enseñaba incluso Aristóteles. Predicaba una filosofía que hacía insignificantes los misterios de la virginidad de María, de la crucifixión y la Misa. Era tan ingenuo que no podía ver sus propios esquemas mentales como si fuesen realmente herejías. Veía a la Biblia como un libro que sólo los ignorantes podían tomar literalmente. Los métodos de la Iglesia eran, para decirlo lo más suavemente posible, desafortunados, y promovían la ignorancia por instinto de autopreservación.

Bruno escribió: "Todo, no importa de qué manera puedan los hombres creerlo seguro y evidente, prueba, cuando se lo trae a discusión, que no es menos dudoso que las creencias extravagantes y absurdas". Acuñó la frase “Libertes philosophica”: El derecho a pensar, a soñar, por decirlo así, a hacer filosofía. Después de 14 años de vagar por Europa, Bruno volvió sus pasos hacia el hogar. Quizá en verdad lo extrañaba. Algunos escritores afirman que fue engañado. Que Bruno volviera a Italia es una paradoja tan extraña como la del resto de su vida.

Fue invitado a Venecia por un hombre joven cuyo nombre era Mocenigo, que le ofreció un hogar y luego levantó cargos contra él ante la Inquisición. El caso se dilató. Fue prisionero en la República de Venecia, pero un poder más grande lo quería, y fue entregado a Roma. Por seis años, entre 1593 y 1600, permaneció en una prisión papal. ¿Fue olvidado, fue torturado? Cualesquiera registros históricos que haya no han sido publicados nunca por las autoridades que los tienen. En el año 1600 un académico alemán, Schoppius, estuvo en Roma por casualidad y escribió sobre Bruno, quien fue interrogado varias veces por el Santo Oficio y condenado por los teólogos jefes. Una vez obtuvo cuarenta días para considerar su posición; enseguida prometió retractarse, pero luego renovó sus "tonterías". Luego consiguió otros cuarenta días para deliberar, pero no hizo más que escandalizar al Papa y a la Inquisición.

Después de dos años bajo la custodia del Inquisidor, fue llevado, el 9 de febrero, al palacio del Gran Inquisidor, para escuchar su sentencia de rodillas, ante los asesores expertos y el gobernador de la ciudad.

Bruno respondió a la sentencia de muerte por fuego con la amenaza: "Quizá ustedes, mis jueces, pronuncian esta sentencia contra mí con mayor temor que aquél con el que yo la recibo". Se le dieron otros ocho días para ver si se arrepentía. Pero no sirvió de nada. Fue llevado a la hoguera, y mientras moría le fue presentado un crucifijo, pero él lo apartó de sí con feroz desprecio.

Fueron sabios al librarse de él, porque no escribió más libros; pero debieron haberlo estrangulado al nacer. Según resultó al final, no se lo quitaron de encima para nada. Su suerte no fue inusual para un hereje; este extraño genio fue rápidamente olvidado. Sus obras fueron honradas con un sitio en el Index Expurgatorius el 7 de agosto de 1603, y sus libros se hicieron difíciles de conseguir. Nunca obtuvieron una gran popularidad.

A comienzos del siglo XVIII, los deístas ingleses redescubrieron a Bruno y trataron de excitar la imaginación popular volviendo a contar la historia de su vida, pero esto no provocó un particular entusiasmo.

El entusiasmo de la filosofía alemana llegó al tema de Bruno cuando Jacobi (1743-1819) llamó la atención sobre el genio de Bruno y los pensadores alemanes en general lo reconocieron, pero no leyeron sus libros. Hacia el final del siglo XIX los académicos italianos comenzaron a sentir intriga por Bruno y por un tiempo la "Brunomanía" fue parte del entusiasmo intelectual de los italianos cultos. Bruno comenzó a ser un símbolo representante del filósofo y el científico progresista y librepensador, y se ha convertido en símbolo del martirio científico. Bruno era un truhán, un vagabundo filosófico y poético, pero no puede reclamar el nombre de científico. Sus obras no se encuentran en las bibliotecas norteamericanas. En esta era de escritos biográficos es sorprendente que ningún autor moderno haya intentado reconstruir su vida, que es importante porque está en la línea directa del progreso moderno. Bruno fue un pionero que despertó a Europa de su largo sueño intelectual. Fue martirizado por su entusiasmo.

Bruno nació cinco años después de que muriera Copérnico. Éste había legado una idea embriagadora a la generación que iba a seguirlo. En nuestra época oímos mucho sobre el universo en expansión. Hemos aprendido a aceptarlo como algo grande. El pensamiento de la Infinitud del Universo fue una de las grandes ideas estimulantes del Renacimiento. El Universo ya no era el patio de atrás de un Dios del siglo XV. Y de pronto se volvió demasiado vasto para ser gobernado por un Dios del siglo XV. Bruno trató de imaginar un dios cuya majestad dignificara la majestad de las estrellas. No inventó ninguna triquiñuela metafísica ni provocó ningún cisma sectario. No estaba jugando a la política. Le alegraba sentirse profundamente provocado por visiones exaltadas y le gustaba hablar de sus experiencias. Y todo este refinamiento pasó por el fuego de los refinadores: para que el mundo pudiera lograr seguridad ante el despotismo del salvaje eclesiástico del siglo XVI. Sufrió una muerte cruel y logró una fama única de mártir. Se ha vuelto la coartada más difícil de la Iglesia. La Iglesia puede sacarse de encima el caso de Galileo con una suave y condescendiente explicación. Bruno se le queda en la garganta.

Él es un mártir cuyo nombre debería guiar a todo el resto. No fue un mero sectario religioso atrapado en la psicología de una histeria de masas. Era un poeta sensible, imaginativo, encendido de entusiasmo ante una visión mayor de un universo mayor... y cayó en el error de la creencia herética.

Por esta visión poética fue encarcelado en una mazmorra oscura ocho años y luego arrastrado a una plaza de mercado y asado con fuego hasta la muerte.

Fuente:
http://www.tayabeixo.org/biografias/bruno.htm

Breve cronología de la vida de Giordano Bruno

1548: Nace en Nola, cerca de Nápoles, en el sur de Italia.
1554-1563: Se educa en Nola.
1563: Ingresa en el monasterio de Santo Domenico, Nápoles.
1576: Abandona el monasterio al hacerse sospechoso de herejía. Excomulgado in absentia.
1576-1577: En Venecia y Padua.
1577-1579: Vive durante cortos períodos en Roma, Génova, Noli, Bérgamo, Savona y Turín.
1579: En Ginebra y Lyon. Los calvinistas lo someten a juicio en Ginebra, pero sólo se le hace una advertencia.
1579-1581: Enseña en Toulouse, Francia.
1581-1583: Enseña en Francia. Pasa algún tiempo en Paris, en la corte de Enrique III.
1583-1585: En Inglaterra, donde trabaja como espía para Francis Walshingham, enseña en Oxford y escribe muchos de sus libros más célebres.
1584: Publica en Inglaterra La Cena del miércoles de Ceniza y La expulsión de la bestia triunfante.
1585: Regresa brevemente a Francia.
1586-1588: Enseña en Wittemberg, Alemania.
1588-1590: Vive y trabaja en Praga y Helmstedt.
1590-1591: Vive en Frankfurt y Zurich.
Otoño de 1591: Va a Venecia invitado por Giovanni Mocenigo.
Noviembre 1591 – Marzo 1592: Enseña en la Universidad de Padua.
Mayo 1592: Es arrestado por la Inquisición veneciana y sometido a juicio.
Febrero 1593: Es encarcelado en la prisión de la Inquisición romana.
Febrero 19, 1600: Quemado vivo en Campo dei Fiori, Roma.

Fuente: White, Michael; Giordano Bruno, El hereje impenitente; Javier Vergara Editor; Buenos Aires, 2002.

Principales obras de Giordano Bruno

Fecha de Publicación; Lugar de Publicación; Título y breve descripción.

1572; ¿Nápoles?: De arca Noe. No más tarde de 1576/81 (actualmente perdida) De sfera. Un curso de disertaciones dadas en Toulouse.

1576; Venecia: De´segni de´tempi. Un tratado filosófico mencionado por Bruno durante el juicio en Venecia (actualmente perdida).

1582; Paris: Ars memoria. Su primera obra sobre el arte de la memoria.

1582; Paris: Cantus circaeus. Otra obra sobre el arte de la memoria.

1582; Paris: De compendiosa architectura et complemento artis Lullii. Una obra más sobre la memoria, relacionada con las ideas de Raimundo Lulio.

1582; Paris: De umbris idearum (La sombra de las ideas). Mnemónica.

1582; Paris: Cantus Circaeus ad eam memoriae praxis ordinatus quam ipse ludiciarum appellat (El canto de Circe). Mnemótica.

1582; Paris: Il Candelaio (El portador de la antorcha). Obra de teatro satírica.

1582; Paris: Ars reminiscendi et in phantastico campo exarandi (El arte del recuerdo). Mnemótica.

1584; Londres: La cena de le ceneri (La cena del miércoles de Ceniza). Relato en el que expone sus ideas sobre la cosmología.

1584; Londres: De la causa, principie et uno (De la causa, el principio y el uno). Otro tratado sobre el infinito y la cosmología.

1584; Londres: De l´infinito universo et mondi (Del infinito, el universo y sus mundos). Cosmología y copernicanismo universal.

1584; Londres: Spaccio de la bestia triunfante (La expulsión de la bestia triunfante).

1587; Paris: Lampas triginta statarum (La lámpara de las treinta estatuas). Mnemónica.

1587; Paris: De lampade combinatoria Lulliana (La lámpara de combinación de Raimundo Lulio). Libro sobre el arte de la memoria.

1590; Helmstedt: De magia (Sobre la magia).

1591; Frankfurt: De imaginum, signorum et idearum compositione, ad omnia, inventionum,dispotitionum et memoriae genera (Acerca de la composición de imágenes, signos e ideas). Mnemónica.

1591; Frankfurt: Trilogía de Frankfurt, formada por De inmenso, De monada y De minimo. Recapitulación de la filosofía bruniana.

1591 (Un borrador, incompleto, en Frankfurt - 1590 - y otro en Padua - 1591). De vinculis in genere (Acerca de los vínculos en general). Recapitulación de su filosofía y sus opiniones religiosas.

Fuente: White, Michael; Giordano Bruno, El hereje impenitente; Javier Vergara Editor; Buenos Aires, 2002.

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