14 de marzo de 2006

La Masonería: Introducción

Masonería: Institución

La Masonería es una Institución esencialmente filosófica, filantrópica y progresista.

Es Filosófica porque orienta al hombre hacia la investigación racional de la leyes de la Naturaleza; invita al esfuerzo del pensamiento que va desde la simbólica representación geométrica hacia la abstracción metafísica; busca la reflexión filosófica , la penetración del sentido espiritual del movimiento de la Historia; contempla en cada tiempo histórico las nuevas inspiraciones doctrinarias y asimila, de cada sistema filosófico, lo que pueda significar el aporte al patrimonio de la Verdad abstracta, más allá del tiempo y del espacio.

Es filantrópica porque practica el altruismo, desea el bienestar de todos los seres humanos y no está inspirada en la búsqueda de lucros personales de ninguna clase. Sus esfuerzos y sus recursos están dedicados al progreso y felicidad de la especie humana, sin distinción de nacionalidad, razas, sexo ni religión, para lo cual tiende a la elevación de los espíritus y a la tranquilidad de las conciencias, algunos apóstoles de la Orden han expresado en frases sintéticas el espíritu ecuménico que anima a la Masonería: "Toda la especie humana es una sola familia dispersa sobre la faz de la tierra; todos los pueblos son hermanos, y deben amarse unos a otros como tales. "Desdichados los impíos que buscan una gloria cruel en la sangre de su hermano!" (Ramsey, 1725).

Es progresista porque enseña y practica la solidaridad humana y la absoluta libertad de conciencia. La Masonería tiene por objeto la búsqueda de la Verdad, desechando el fanatismo y abordando sin prejuicios todas las nuevas aportaciones de la invención humana; estudia la moral universal y cultiva las ciencias y las artes y no pone obstáculo alguno en la investigación de la Verdad.

Máximas

He Aquí Algunas Máximas del Código Moral Masónico:

  • Quiere a todos los hombres como si fueran tus propios hermanos.
  • Estima a los buenos, ama a los débiles, huye de los malos, pero no odies a nadie.
  • No adules a tu hermano, porque es una traición; si tu hermano te adula, teme que te corrompa.
  • Escucha siempre la voz de tu conciencia.
  • Evita las querellas, prevé los insultos, procura que la razón quede siempre de tu lado.
  • No seas ligero en airarte, porque la ira reposa en el seno del necio. El corazón de los sabios está donde se practica la virtud, y el corazón de los necios, donde se festeja la vanidad.
  • Si tienes un hijo, regocíjate; pero tiembla del depósito que se te confía. Haz que hasta los diez años te admire, hasta los veinte te ame y hasta la muerte te respete. Hasta los diez años sé su maestro, hasta los veinte su padre y hasta la muerte su amigo. Piensa en darle buenos principios antes que bellas maneras; que te deba rectitud esclarecida y no frívola elegancia. Haz un hombre honesto, antes que un hombre hábil.
  • Lee y aprovecha, ve e imita, reflexiona y trabaja, ocúpate siempre en el bien de tus hermanos y trabajarás para ti mismo.
  • Sé entre los profanos libre sin licencia, grande sin orgullo, humilde sin bajeza; y entre los hermanos, firme sin ser tenaz, severo sin ser inflexible y sumiso sin ser servil.
  • Habla moderadamente con los grandes, prudentemente con tus iguales, sinceramente con tus amigos, dulcemente con los pequeños y eternamente con los pobres.
  • Justo y valeroso defenderás al oprimido, protegerás la inocencia, sin reparar en nada de los servicios que prestares.
  • Exacto apreciador de los hombres y de las cosas, no atenderás más que al mérito personal, sean cuales fueren el rango, el estado y la fortuna.

    Declaración de Principios

    Son sus principios: La Libertad, la Igualdad y la Fraternidad y su Lema: Ciencia, Justicia y Trabajo.

    Se propone la investigación de la verdad, la perfección del Individuo y el progreso de la Humanidad.

    Considera que la moral es tanto un arte racional, como un fenómeno evolutivo propio de la vida colectiva, que obedece a leyes naturales. Reconoce al Gran Arquitecto del Universo como símbolo de las supremas aspiraciones e inquietudes de los hombres, que anhelan captar la esencia, el principio y la causa de todas las cosas. Para el esclarecimiento de la verdad, no reconoce otro límite que el de la razón humana basada en la ciencia. Exige de sus adeptos la más amplia tolerancia y por ello respeta las opiniones políticas y las creencias religiosas de todos los hombres. Reconoce que todas las comuniones religiosas y políticas merecen igual respeto y rechaza toda pretensión de otorgar situaciones de privilegio a ninguna de ellas en particular.

    La Francmasonería, Institución esencialmente humana, trabaja sin tregua por el logro de sus fines, buscando una más armónica estructuración de la vida sobre bases de amor y de justicia social.

    Viene actuando, por ello, desde el fondo de los tiempos, como el tenso resorte que acelera la evolución teniendo en cada etapa de la historia una finalidad determinada de acuerdo con las necesidades y aspiraciones del ambiente.

    Flecha de un anhelo proyectado al porvenir, sus esfuerzos del pasado han contribuido a los progresos que goza del presente. Aspira por la evolución y el esfuerzo organizado de la sociedad al perfeccionamiento cada vez mayor de las instituciones sociales, transformándolas en las que satisfagan, dentro de un régimen de libertad, justos anhelos de mejoramiento.

    Procura por todos los medios lícitos a su alcance, dignificar al hombre capacitándolo, por un desarrollo superior de la conciencia, para el mejor y más amplio uso de sus derechos y libertades.

    Condena la intolerancia, abomina el fanatismo y declara su repudio por los regímenes de fuerza y de violencia como contrarios a la razón y denigrantes para la especie.

    Reconoce la fraternidad la condición primordial del género humano; es substantivamente pacifista y considera a la guerra como un crimen horrendo.

    Estima que el trabajo es un deber esencial del hombre, y como tal le dignifica y le honra, sin establecer distingos ni categorías, pero juzga que el descanso es un derecho y se esfuerza porque la vejez, la invalidez, la infancia y la maternidad gocen de los beneficios del amparo al que son acreedores.

    Libertad, Igualdad, Fraternidad

    Libertad de la persona humana y de los grupos humanos ya sean instituciones, razas o naciones, y en todos sus aspectos, es decir, libertad de pensamiento y de movimientos.

    Igualdad de derechos y obligaciones de los individuos y grupos humanos sin distinción de religión, raza o nacionalidad.

    Fraternidad de todos los hombres, y de todos los pueblos y naciones; porque todos los seres humanos nacen libres e iguales en derechos y en dignidad. Un alto espíritu de fraternidad inspira los actos de la Masonería.

    Ciencia, Justicia, Trabajo

    La Ciencia logra el esclarecimiento del espíritu y la jerarquización de los valores intelectuales, así como la discriminación del saber humano, armonizando la aspiración a la Verdad con el reconocimiento de las posibilidades del hombre. Es fuente de modestia, cualidad que se opone al orgullo y al dogmatismo intelectivo que muchas veces separan a los hombres.

    La Justicia es necesaria para equilibrar las relaciones humanas y para educarnos en la adaptación a las evoluciones sociales.

    El Trabajo, que es condición fundamental de la existencia humana, debe ser para el masón un mecanismo creador de vida espiritual. Por el trabajo, el hombre se dignifica y se hace económicamente independiente dentro de la sociedad civilizada. En síntesis: la Masonería postula el mejoramiento intelectual, moral y social del hombre y el progreso de la sociedad humana; lograr una evolución dinámica del hombre y del mundo sin menoscabar las tradiciones, la experiencia y los ritos del pasado, y olvidar las pasiones y los intereses materiales para alcanzar la serenidad del juicio y de acción tan necesaria en los momentos decisivos de toda labor humana.

    La Moral Masónica

    La moral de la Masonería no está directamente ligada a ningún sistema filosófico, ni a ningún credo religioso. La constituye el fondo común de preceptos universales que enseñan al hombre a ser mejor y a amar a sus semejantes. En todas las religiones y en todas las filosofías se encuentran esencias de una sabiduría elaborada por los más grandes apóstoles y profetas de la Humanidad, inspirados en los más sublimes sentimientos del corazón humano y empleados en las duras experiencias de la vida y de la historia. La Masonería busca la solidaridad de los valores intelectuales, éticos y estéticos para lograr la consistencia armónica de la conducta.

    La virtud Masónica

    Masonería entiende por virtud la capacidad de hacer el bien en su más amplio sentido y el cumplimiento de nuestros deberes para con la sociedad y la familia sin egoísmo ni vanidad. La Masonería enseña a practicar la virtud como calidad suprema de la moral y como lealtad de la conducta para el ideal, que debe conducir hasta el sacrificio cuando sea necesario para el cumplimiento del deber. Considera la virtud como una realización siempre perfectible, porque sabe que el hombre no es inaccesible a las tentaciones y debilidades; pero el permanente esfuerzo del espíritu se convierte en eficaz baluarte de la virtud.

    El Deber Masónico

    La Masonería entiende por deber el respeto hacia los derechos del individuo y de la sociedad así como el estricto cumplimiento de las obligaciones que ello envuelve. Pero también tiene el hombre sus deberes para consigo mismo. La Masonería induce al hombre a ser fiel con sus ideales ajustando su conducta a los principios que proclama. El deber masónico consiste en adoptar las normas de conducta adecuadas en cada momento de acuerdo con la palabra empeñada, con el ideal proclamado y con el bien por íntima decisión, llegando al sacrificio, sin necesidad de presiones externas y aún en contra de obstáculos poderosos de orden exterior. El deber masónico es la vocación inquebrantable del espíritu para la virtud.

    La Masonería y la Política

    La Masonería no es una asociación política ni puede confundir su actividad con la de ningún partido político; pero el masón no debe estar al margen de los grandes problemas políticos de los pueblos y del mundo entero. En el seno de la Orden Masónica conviven hombres de diversos partidos y de diversas concepciones sociológicas mientras sean respetuosos y democráticos.

    A la influencia de la Masonería y de sus miembros se deben los grandes movimientos libertadores de Europa y América. La propia Revolución Francesa estuvo muy empapada de los principios masónicos, encarnados en la misma fórmula que todavía irradia luz con la trilogía de IGUALDAD, LIBERTAD, FRATERNIDAD.

    El masón conserva fuera de la Logia toda su libertad de ciudadano y puede dedicar el ardor de su entusiasmo al servicio de sus ideales. En la Argentina, la Masonería y sus miembros dilucidaron las dudas y erigieron los pedestales en que la conciencia pública venera las figuras inmarcesibles de San Martín, Belgrano y Rivadavia. Fue la Masonería Argentina la que consiguió el apaciguamiento definitivo de las luchas internas después de Caseros y hasta la organización Constitucional y la federalización de Buenos Aires. Los Masones argentinos lucharon contra la fiebre amarilla, asistieron a los heridos del Paraguay (creando así la Cruz Roja Argentina), promovieron las leyes del registro civil y del matrimonio civil, y desde hace décadas predica la equiparación de los derechos de la mujer además de otras numerosas obras de asistencia social y cultural.

    ¿Es la Masonería una Religión?

    La Masonería no está afiliada ni puede afiliarse a ninguna religión determinada. Elevándose sobre toda clase de discusiones, ofrece a los amantes de la Verdad el terreno más apropiado para la inteligencia mutua y la unión fraternal. No reconoce en la investigación científica ninguna autoridad superior a la Razón Humana y rechaza, por tanto, las verdades reveladas que aceptan las religiones positivas. Admite en su seno a personas de todos los credos religiosos, sin distinción, siempre que sean tolerantes y respeten todas las opiniones sinceramente profesadas; es decir: exentas de fanatismos, egoísmos y supersticiones.

    ¿Es Tolerante la Masonería?

    La Masonería es eminentemente tolerante y exige de sus miembros la más amplia comprensión. Todos los masones, de cualquier país que sean y cualquiera que sea el rito que profesen, constituyen una sola familia universal, por que la fraternidad Humana es uno de sus principios y la tolerancia el principal de sus deberes. En la Masonería caben todos los hombres libres y honrados y de buenas costumbres sin distinción de razas, religión, ideas políticas y sociales, profesiones, categorías y posición en el mundo profano.

    ¿La Masonería es una Asociación Secreta?

    La Masonería no es hoy una sociedad secreta en cuanto a la Institución legalmente constituida; las autoridades argentinas le tienen concedida la personería jurídica desde el año 1879, y sus fines son igualmente conocidos por cuanto están enumerados en los Estatutos aprobados por el Gobierno de la Nación y ampliamente difundidos en diccionarios, enciclopedias y publicaciones históricas. Pero, en épocas de cruenta persecución que en algunos países se ha lanzado contra la Masonería, es lógico que se hayan constituido grupos de masones discretamente reservados, lo mismo que hicieron los cristianos perseguidos por el Imperio Romano. Sin embargo, no es esta la verdadera motivación del llamado secreto masónico. Ese se refiere al estudio e interpretación de los símbolos y ritos de la Orden, de los cuales surge la utilidad de los trabajos realizados en las Logias. Recordemos que hay dos categorías muy distintas de sociedades secretas: 1) Las organizaciones secretas (clandestinas) políticas, cuya acción y ejercicio son de duración limitada y cuyos fines son concretos. Nada tienen que ver con la Masonería. 2) Las sociedades iniciáticas que de ningún modo intentan ocultarse, pero cuyo secreto consiste en reservar el conocimiento de los ritos y ceremonias a los iniciados porque se trataba de un método de perfeccionamiento espiritual. La Masonería es, por excelencia, una sociedad iniciática.

    Los Hombres Ilustres en la Masonería

    Consultando la Historia de la Humanidad se adquiere el convencimiento de que la Masonería es una de las Organizaciones que más ha contribuido al progreso moral, intelectual y social de los pueblos. Ninguna ha realizado trabajos y sacrificios tan importantes ni ha sido tan perseguida por los déspotas, fanáticos y enemigos de la luz. Pero ninguna sociedad ha reunido en su seno a tantos hombres ilustres que más se han distinguido como estadistas, filósofos, artistas, científicos, militares, etc. en todos los países del globo.

    Han sido masones: Filósofos como Voltaire, Goethe y Lessing; músicos como Beethoven, Hayden y Mozart; genios rectores como Federico el Grande, Napoleón, Garibaldi, Martí, Miranda, Cavour y Bolívar, poetas como Byron, Lamartine y Víctor Hugo; escritores como Castelar, Bacon, Mazzini y Kipling; científicos como Lalande, Condorcet y d´Alembert, etc.

    También han pertenecido a la Orden Masónica algunos ilustres prelados católicos, entre otros: el cura Hidalgo, paladín de la libertad mejicana; el padre Calvo, fundador de la Masonería Centroamericana; el Doctor Ramón Ignacio Méndez, arzobispo de Venezuela, y , en la Argentina, Julián Segundo Agüero, Aurelio Herrero, Pedro Perdriel, Cayetano y Gregorio Rodriguez, Santiago Figueredo y muchos otros.

    Masones Ilustres Argentinos

    He aquí algunos de nuestros antecesores ilustres que han honrado la Masonería Argentina, cuyos pasos tratamos de seguir.

    Sorprenderá a muchos comprobar que militaron en ella, al igual que ahora, la más destacadas figuras de la nacionalidad.

    José de San Martín, quien nos dio patria y libertad. Manuel Belgrano, creador de nuestro pabellón nacional. Vicente López y Planes quien nos legara el Himno Nacional.

    En la nómina de los presentes en la Convención Nacional Constituyente de 1860 (reformadora de la Constitución de 1853) buena parte de los miembros firmantes del despacho, eran masones. Así Mariano Fragueiro (su presidente), Domingo F. Sarmiento, José Benjamín Gorostiaga, Nicasio Oroño, José María Gutierrez, Irineo Portela, Salvador María del Carril, José Francisco Seguí, José Mármol, Benjamín Victorica, Wenceslao Paunero, Nicanor Albarellos y el de los actores directos: Bartolomé Mitre, Santiago Derqui y al Gral. Urquiza, también masones.

    Formaron parte del máximo tribunal argentino, Suprema Corte de Justicia, Salvador María del Carril, José Barros Pazos, José Benjamín Gorostiaga, José Figueroa Alcorta, Benjamín Victorica, Antonio Bermejo, Roberto Repetto y Antonio Sagarna.

    Masones fueron varios presidentes de la República Argentina: Rivadavia, López y Planes, Urquiza, Santiago Derqui, Bartolomé Mitre, Sarmiento, Juárez Celman, Pellegrini, Manuel Quintana, Figueroa Alcorta, R. Sáenz Peña, Victorino de la Plaza, Hipólito Yrigoyen, Agustín P. Justo.

    Prestigiaron nuestro Congreso Nacional: Leandro N. Alem (ex-Gran Maestre), Aristóbulo del Valle, Joaquín Castellanos, Emilio Gouchón (ex-Gran Maestre), Belisario Roldán, Luis María Drago, Valentín Alsina, Delfín Gallo, Juan Balestra, Carlos Conforti, Juan Luis Ferrarotti y Lisandro de la Torre, en unión de cientos de otros legisladores masones.

    Fueron masones los bardos de nuestra poesía gauchesca: Hilario Ascasubi, Estanislao del Campo y José Hernández.

    Dentro de la cultura, la literatura y el pensamiento argentino recordamos a: Eduardo Wilde, Olegario V. Andrade, Onésimo Leguizamón, José Mármol, José María Ramos Mejía, Eugenio Cambaceres, Joaquín V. González, Agustín Alvarez, Leopoldo Lugones, Alejandro Korn, José Ingenieros, Diego Fernandez Espiro, Esteban Echeverría, Miguel Cané, Santiago Fitz Simón, Juan J. Garcia Velloso, Eusebio Gómez.

    En las ciencias y la educación, encontramos a hombres como : Florentino Ameghino, Nicanor Albarellos, Manuel Augusto Montes de Oca, José María Moreno, Martín Spuch, Lucio V. López, Manuel Ricardo Trelles, Antonio Zinny, Amancio y Diego Alcorta, Eugenio Bachmann, Samuel Gache, José María Gutiérrez, Ricardo Gutiérrez, Guillermo Rawson, Alejandro Rosa, Eduardo L. Holmberg, Cristóbal Hicken, Eliseo Cantón, Carlos Durand. José Penna, Cosme Argerich, Ignacio Pirovano, Telémaco Susini, Carlos F. Melo, Rodolfo Rivarola, Víctor Mercante, Rodolfo Senet, Pedro Scalabrini, Pablo Pizzurno, Manuel Hermenegildo Langenheim, Manuel José Langenheim y César S. Langenheim.

    Entre los cultores de las artes plásticas y pictóricas debemos mencionar a: Prilidiano Pueyrredón, Ignacio Manzoni, Carlos F. Pellegrini, Martín Boneo, Rogelio Yrurtia, Ernesto de la Cárcova.

    Entre los autores y actores del teatro rioplatense sólo citaremos los nombres de Florencio Sánchez, Emilio Onrubia, Roberto Casaux, Enrique García Velloso y Enrique Muiño.
    Algunos de los militares y marinos que pertenecieron a la Masonería: Nicolás Vega, Juan Gelly y Obes, Wenceslao Paunero, Emilio Mitre, Félix Benavidez, Donato Alvarez, Bartolomé Cordero, Mariano Cordero, Luis Cabassa, Julio Fonrouge, Eduardo Broquen, Emilio Conesa, Rudecindo Roca, Nicolás Levalle, Eleodoro Damianovich, José María Galán, Pedro Mallo, Rosendo María Fraga, Teodoro García, José L. Garmendia, José M. Francia, Eduardo Racedo, Zacarías Supisiche, Guillermo Brown, Francisco J. Reynolds, Joaquín Viejobueno, Luis Piedrabuena, Luis Pi, Erasmo Obligado, Clodomiro Urtubey, Martín Rivadavia, Santiago J. Albarracin, Enrique Howard, Juan A. Golfarini, José Murature, Carlos O´Donnel.

    Preguntas Frecuentes (FAQ)

    ¿Cómo está organizada la Masonería?

    Los masones están agrupados en Logias que se reúnen en general de una hasta cuatro veces al mes. La verdadera, pura y antigua Masonería cuenta solamente con los tres grados de Aprendiz, Compañero y Maestro Masón. El rito Escocés Antiguo eleva la cantidad de grados a 33°.

    Institucionalmente, ya que no se concibe el masón sin Logia, todo miembro debe pertenecer a una Logia que generalmente está compuesta por 20 o 30 miembros y es totalmente independiente en la esfera de su competencia, sólo limitada por las facultades que las Logias cedieron voluntariamente a la Gran Logia a través de los Estatutos, Constitución y Reglamentos Generales, a los efectos de una más efectiva organización nacional.

    Cada logia se encuentra bajo la dirección de un Venerable Maestro, elegido entre sus miembros.

    Para explicarlo en un sentido llano, las logias serían como países independientes y la Gran Logia como la O.N.U. (Organización de las Naciones Unidas).

    Toda Gran Logia está gobernada por un Gran Maestre, elegido por los representantes de las Logias de su Jurisdicción, reunidas en asamblea; El Gran Maestre dirige los tres primeros grados (Aprendiz, Compañero y Maestro).

    El Soberano Gran Comendador es el presidente del Supremo Consejo Grado 33 que tiene jurisdicción sobre todas cámaras que trabajen en los grados 4º a 33º (Los grados Filosóficos). Pero no tiene jurisdicción sobre la Gran Logia.

    La Respetable Logia Giordano Bruno Nro. 38 es una más de las cientos de Logias que integran la Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones.
    ¿La Masonería es una Asociación Secreta?

    La Masonería no es hoy una sociedad secreta en cuanto a la Institución legalmente constituida; las autoridades argentinas le tienen concedida la personería jurídica desde el año 1879, y sus fines son igualmente conocidos por cuanto están enumerados en los Estatutos aprobados por el Gobierno de la Nación y ampliamente difundidos en diccionarios, enciclopedias y publicaciones históricas.
    Pero, en épocas de cruenta persecución que en algunos países se ha lanzado contra la Masonería, es lógico que se hayan constituido grupos de masones discretamente reservados, lo mismo que hicieron los cristianos perseguidos por el Imperio Romano.
    Sin embargo, no es esta la verdadera motivación del llamado secreto masónico. Ese se refiere al estudio e interpretación de los símbolos y ritos de la Orden, de los cuales surge la utilidad de los trabajos realizados en las Logias. Recordemos que hay dos categorías muy distintas de sociedades secretas:
    1) Las organizaciones secretas (clandestinas) políticas, cuya acción y ejercicio son de duración limitada y cuyos fines son concretos. Nada tienen que ver con la Masonería.
    2) Las sociedades iniciáticas que de ningún modo intentan ocultarse, pero cuyo secreto consiste en reservar el conocimiento de los ritos y ceremonias a los iniciados porque se trataba de un método de perfeccionamiento espiritual. La Masonería es, por excelencia, una sociedad iniciática.

    ¿Cuál es el Secreto que tanto cuida la Masonería?

    No es un secreto en sí. Existen algunas enseñanzas que sólo se pueden comprender mediante un desarrollo progresivo que procede de dentro del individuo y que avanza hacia fuera de él, tal y como sucede con la transformación de una semilla o de un germen en una planta u organismo completo, que potencialmente existía en aquéllos de manera latente.

    La Iniciación masónica supone un proceso de crecimiento espiritual del sujeto, un progreso que le permite transformar radicalmente su sentido de la vida y su percepción de la realidad, y la razón de esto es que en los rituales y ceremonias masónicas yacen ocultas las fuerzas relacionadas con el desarrollo de los aspectos divinos del hombre, si y solo si, el propio sujeto logra percibirlas.

    Cuando el recipiendario del ceremonial iniciático modifica su percepción de la realidad, es decir, cuando la venda alegórica que cubre sus ojos cae permitiéndole ver la Luz, entonces el iniciado es ya otro hombre, un hombre "renacido" dotado ahora de cualidades que le corresponderá a él ir desarrollando hasta alcanzar la verdadera iniciación.

    Tal desarrollo espiritual es iniciático por método y por naturaleza, ya que ocurre ocultamente en el interior del individuo. Es entonces cuando el masón se hace efectivamente poderoso, pues ha logrado el poder de dominarse a sí mismo, entendiendo que el poder masónico no es para dominar a los demás.

    De esta manera, la Orden Masónica se propone, realmente, buscar y poner en evidencia la latente y potencial perfección espiritual del ser humano, y considera que tal perfección se halla en su interior como semilla, esperando un proceso de afloración y desarrollo.

    No tenemos la más mínima idea de cuando se vaya a acabar el mundo, ni sabemos donde está el Santo Grial, no cuidamos ninguna tumba –ni de Jesús ni de María Magdalena-, ni demás rumores que se han esparcido por el mundo.

    ¿Por qué se reúnen en secreto los masones?

    Por protección. Durante gran parte de la historia los masones han sido perseguidos por sus ideas de libertad, de igualdad, de fraternidad, y han requerido del más absoluto secreto para sesionar. Ahora, aunque los tiempos han cambiado, no podemos asegurarnos que siempre reinará el respeto a las ideas, a las personas o a las libertades. Es más que nada una precaución.

    ¿Es la Masonería atea?

    No, no lo es. Los masones reconocen la existencia de un principio regulador del universo según sus propias convicciones, al que conoce con el nombre de Gran Arquitecto del Universo. Es a la Gloria de este Gran Arquitecto del Universo en cuyo nombre ejecuta sus trabajos la Masonería.
    Los masones, como individuos, son en todo caso libres de darle el contenido que mejor se ajuste a sus creencias. Como todos los símbolos, proporciona un marco, pero su interpretación concreta corresponde a cada cual.
    Para otros muchos simboliza la idea de un Principio Creador que está en el origen del Universo, cuya naturaleza es indefinible. Hay por último masones que, prescindiendo de cualquier enfoque trascendente, identifican al Gran Arquitecto con la sublimación del ideal masónico, o que lo interpretan desde una perspectiva panteísta o naturalista.
    En nuestras logias hay personas de todas las religiones, incluso sacerdotes.

    ¿Qué NO es la Masonería?

    No es una asociación esencialmente benéfica, aunque considere estas prácticas como un deber.
    No es una religión, ya que no impone a sus miembros una creencia religiosa determinada, los Masones pueden practicar la religión de su preferencia, con tal que respeten las opiniones de los demás.
    No es una asociación para obtener beneficios personales, ya que no procura a sus adheridos ventajas en los negocios o en la política. Muchas personas ingresan en la orden esperando inmediatos beneficios de este tipo, por lo que al poco tiempo se decepcionan.
    No es una sociedad secreta, ya que no niega su existencia y cuáles son sus propósitos y finalidades y hasta tiene personalidad jurídica, con los nombres y apellidos de sus dirigentes y la presentación de sus Estatutos.
    No maneja los hilos del poder mundial, ni es la sociedad secreta más poderosa sobre la tierra, cómo muchos alegan.

    ¿Es cierto que su asociación es con fines políticos?

    No, nuestros fines no son políticos aunque a veces las logias hayan tenido que manifestarse en algún asunto político. Por ejemplo, en las sesiones está prohibido hacer cualquier tipo de proselitismo (propaganda, promoción) de tipo político, pero está permitido hablar de asuntos políticos que nos afectan como organización o como sociedad. Por ejemplo, asuntos relacionados con la libertad de expresión, de reunión, etc.
    Ello no quiere decir que sus miembros no puedan tenerla y, de hecho, entre los francmasones ha habido muchos políticos. Sin embargo, a poco que se conozcan, es bastante claro que sus actividades políticas han representado un amplio espectro político, que va desde posiciones conservadoras hasta posiciones izquierdistas, con lo cual no es posible pensar en una mano rectora que estuviera tras ellas.

    ¿Por qué se ha perseguido a los masones en casi todos los países?

    Porque la masonería fomenta el libre pensamiento, la libertad de cultos, de expresión, etc., y muchos regímenes del mundo no coinciden con esas ideas.

    ¿Existe Masonería de Mujeres?

    Si. Lo que no existe es Masonería Mixta.

    ¿Me pedirán que ingrese?

    No; no directamente y no debe esperar que lo hagamos. Muchos hombres que hubiesen deseado ser Masones nunca lo son por desconocer que a un masón no le está permitido pedir directamente el ingreso de un nuevo miembro. Se tiene que dar el paso personal y voluntariamente. Lamentablemente, a menudo se encuentran hombres diciendo que esperaron en vano el ser invitados.
    Si está interesado y quiere ingresar o desea más información no dude en contactar con un masón para ampliar su conocimiento sobre la Francmasonería. Quizá uno de sus amigos que es masón puede tocar el tema conversando con Usted, pero de ninguna manera le pedirá que ingrese, porque creemos que un hombre debe pedir su ingreso solo, de su propia voluntad (lo que es parte de la llama masónica que vive en el interior de aquellos que de alguna manera siempre han buscado la verdad). ¡El Ingreso ha de ser Libre!

    Si no conoce a ningún masón, siempre puede acudir a nuestras oficinas en la calle Perón 1242, Capital Federal, donde tendrá buena acogida y podrá conseguir toda la información deseable.

    También, si tiene alguna consulta, puede escribirnos un e-mail a la siguiente dirección que será respondido con amabilidad:
    secretario@logiagiordanobruno.org.ar

    ¿Qué es La Masonería?

    La Francmasonería o masonería es una institución de carácter iniciático, filantrópico y filosófico, fundada en el sentimiento de fraternidad. Tiene como objetivo la búsqueda de la verdad y fomenta el desarrollo intelectual y moral del ser humano, además del progreso social. Los masones, tanto hombres como mujeres, se organizan en estructuras de base denominadas logias, que a su vez pueden estar agrupadas en una organización de ámbito superior normalmente denominada "Gran Logia", "Gran Oriente" o "Gran Priorato". Cada logia es presidida por un Venerable Maestro y la Gran Logia es presidida por el Gran Maestre.

    De antiquísima data, pero aparecida en su carácter formal en Europa entre finales del siglo XVII y principios del XVIII, la masonería “moderna” o "especulativa" ha sido a menudo descrita como un sistema particular de moral ilustrada por símbolos. Se presenta a sí misma como una herramienta de formación, con un método particular que, basado en el simbolismo de la construcción, permite a sus miembros desarrollar su capacidad de escucha, de reflexión y de diálogo, para transmitir estos valores a su entorno. Cada símbolo tiene un profundo significado para aquel que sepa interpretarlo.

    La Masonería no es una sociedad de elite, sino que reúne a individuos de distintas religiones, diferentes ideas políticas, desiguales niveles culturales, intelectuales, sociales y económicos. Esto es, distintas formas de pensar y de vivir. Esa es su riqueza.

    A la Masonería no le interesa la uniformidad de pensamiento de sus miembros; su objetivo es plasmar hombres libres, dignos, responsables, fraternos, solidarios, justos, puros y limpios en sus ideales, generosos en los campos de la vida. Que cada uno desarrolle su propia personalidad, tenga su propia opinión sustentada en el conocimiento, y pueda llegar a la verdad teniendo como apoyo la razón humana, basada en la ciencia pero sin dejar de lado el aspecto espiritual.

    El trabajo masónico tiene dos vertientes, una filosófica y otra social, ambas necesarias. Puede ser que un masón concreto prefiera inclinarse más por un aspecto que por otro, pero cada cual es libre de aportar los trabajos que prefiera.

    En masonería no caben dogmas (verdades que no se cuestionan), estando abierta a todas las actitudes respetuosas con las formas de pensar ajenas.

    La Masonería es tolerante, porque aun cuando trabaja sobre la creencia en un ser supremo, origen de la existencia de todo lo creado, al cual se dedican todos sus actos, la masonería no apoya ni predica ningún credo o teología, e invita a sus miembros a que practiquen las creencias de su preferencia.

    Produce una gran sensación el ser parte de una filosofía y un modo de vida en el que cada hombre, al ingresar como masón a la orden, llega a comprender que nunca debe estar conforme con lo que es, y en el que por convicción interior dedica su tiempo a desarrollar su conciencia en búsqueda de una perfección interior que buscará reflejar en la sociedad.

    La Masonería, adoptando distintas formas, es la única institución que ha podido vivir a través de los siglos, de las pasiones y de las tragedias humanas, desde que el hombre comenzó su existencia inteligente en el mundo.

    Los Hombres Ilustres en la Masonería

    Consultando la Historia de la Humanidad se adquiere el convencimiento de que la Masonería es una de las organizaciones que más ha contribuido al progreso moral, intelectual y social de los pueblos. Involucrada en los hechos más prominentes de la historia, ninguna otra ha realizado trabajos y sacrificios tan importantes ni ha sido a su vez tan perseguida por los déspotas, fanáticos y enemigos del saber. Pero ninguna sociedad ha reunido en su seno a tantos hombres ilustres que más se han distinguido como estadistas, filósofos, artistas, científicos, militares, etc. en todos los países del globo.


    Han sido masones, entre muchísimos otros: George Washington, Lafayette, Winston Churchill, Benjamín Franklin, Franklyn D. Roosevelt, Voltaire, Simón Bolívar, Montesquieu, Napoleón, Wolfgang Amadeus Mozart, Salvador Allende, Oscar Wilde, Victor Hugo, Henry Ford, etc.

    Masones Ilustres Argentinos

    He aquí algunos de nuestros antecesores ilustres que han honrado la Masonería Argentina, cuyos pasos tratamos de seguir:

    José de San Martín, quien nos dio patria y libertad. Manuel Belgrano, creador de nuestro pabellón nacional. Vicente López y Planes quien nos legara el Himno Nacional. Mariano Moreno, arquitecto de la patria. José Roque Pérez, impulsor de la unión nacional.

    Masones fueron varios presidentes de la República Argentina: Rivadavia, López y Planes, Urquiza, Santiago Derqui, Bartolomé Mitre, Domingo F. Sarmiento (ex-Gran Maestre), Juárez Celman, Pellegrini, Manuel Quintana, Figueroa Alcorta, R. Sáenz Peña, Victorino de la Plaza, Hipólito Yrigoyen, Agustín P. Justo.

    Prestigiaron nuestro Congreso Nacional: Leandro N. Alem (ex-Gran Maestre), Aristóbulo del Valle, Joaquín Castellanos, Emilio Gouchón (ex-Gran Maestre), Belisario Roldán, Luis María Drago, Valentín Alsina, Delfín Gallo, Juan Balestra, Carlos Conforti, Juan Luis Ferrarotti y Lisandro de la Torre, en unión de cientos de otros legisladores masones.


    Entre otros reconocidos masones podemos encontrar a: José Hernández (Autor del Martín Fierro), José María Ramos Mejía, Joaquín V. González, Leopoldo Lugones, , Esteban Echeverría, Carlos Durand, Cosme Argerich, Carlos F. Pellegrini, Guillermo Brown, Cornelio Saavedra,

    Son miles los hombres ilustres que han sido miembros de la Masonería (Reyes, Políticos, Artistas, Filósofos, etc.)

    Y también son miles aquellos que en el más absoluto anonimato han trabajado
    por mejorar a toda la humanidad

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